31 de agosto de 2025.
Por: Yuri Andrea Leal Cabra, Fundadora de la sección Kontrapatriarcado de la Revista KontraPortada. Magister en Estudios de Género de la Universidad Nacional de Colombia.
El pasado 29 de agosto, fue encontrado sin vida el cuerpo de Valeria Afanador, una niña de 10 años buscada desde el 12 de agosto en Cajicá, Cundinamarca; quien fue vista por última vez en cámaras dentro del establecimiento educativo en donde se encontraba. Este hecho nos recuerda la vulnerabilidad de las niñas y niños en nuestro país y las pocas garantías de seguridad. Tras Valeria, muchas más continúan desaparecidas, y nos preguntamos: ¿qué está sucediendo?
Según el Concejo de Bogotá (2025), hasta julio del presente año se reportaron 882 personas desaparecidas; los adolescentes de 12 a 17 años son los más afectados, y de esos casos el 17 % corresponde a menores de edad: 156 casos, de los cuales 106 son niñas. Entre las niñas y adolescentes desaparecidas recientemente están: Williannys Chiquinquirá Vizcaíno Ramírez (13 años, Engativá), Ayelén Sofía Páez Oliveros (16 años, Chapinero), Nicoll Dayan López Triviño (17 años, Suba) y Valeria Afanador (10 años, Cajicá), cuyo caso incluso motivó una alerta internacional de Interpol.
Detrás de estas desapariciones está un sistema machista y patriarcal que permite y facilita el abuso sobre mujeres e infancias; un sistema estructural que perpetúa la violencia de género y muestra la sistematicidad de la desigualdad. Esto refuerza un mensaje de miedo: vivir sin violencia parece inalcanzable desde la infancia para las mujeres.
Ese sistema se materializa en los contextos que habitamos —hogares, colegios, universidades, calles— con nuestras familias, amistades y desconocidos. Demuestra que hay cuerpos que incomodan, y que estar vivas es una lucha diaria.
No podemos tolerar que la desaparición de niñas en nuestra ciudad se convierta en paisaje o espectáculo mediático. En los medios convencionales se expone la desaparición, se entrevista a padres y comunidades desesperadas, y luego se muestra el desenlace fatal. Incluso sin vida, nuestros cuerpos siguen sin respeto, transformados en espectáculo del mediodía en las noticias, que “son proclives a ocultar el carácter sistemático de estas violencias, aun cuando incorporan datos estadísticos, en la medida en que no las sitúan en las estructuras materiales y simbólicas que las producen” (Romero & Pates, 2017).
La forma en que se cuentan estas noticias suele ser dramática, descuidando la dimensión emocional de las familias. El morbo, presente transversalmente, provoca revictimización: “al hacerse un tratamiento morboso de las víctimas —sus cuerpos, sus prácticas— se las re victimiza, asignándoles responsabilidad en lo ocurrido” (Romero & Pates, 2017).
Mientras la noticia continúe, el espectáculo persiste, sin reflexionar sobre lo que realmente pasa: las múltiples causas y factores que lo provocan; su sentido político; la frivolización de los hechos; y la confusión generada por noticias superficiales.
Exigimos justicia para Valeria Afanador y todas las niñas desaparecidas. No basta con condenas simbólicas ni medidas paliativas. Demandamos un cambio estructural que erradique las raíces materiales y culturales de la violencia machista. La Alcaldía de Bogotá y la Gobernación de Cundinamarca deben materializar el enfoque de género en la gestión pública; estructurar políticas públicas integrales; garantizar justicia efectiva; y respaldar la organización y lucha colectiva de las mujeres a vivir una vida libre de violencias.
Bibliografía
Concejo de Bogotá. (15 de Agosto de 2025). Obtenido de Concejo de Bogotá: https://acortar.link/fXfMnk
Concejo de Bogotá. (29 de agosto de 2025). Obtenido de Sistema de alerta rápida, la propuesta de Ana Teresa Bernal para enfrentar la desaparición de menores en Bogotá : https://acortar.link/3ZzI8T
Romero, G., & Pates, G. (2017). Descontextualización, espectacularización y machismo en las narrativas mediáticas sobre violencia hacia las mujeres en Argentina. ¿Con la visibilización alcanza? Anagramas Rumbos y Sentidos de la Comunicación , 67-89.