La «pregunta por la técnica» en la Patria milagro
Redacción: Revista KontraPortada, 30 de agosto de 2026
Introducción.
Distintos medios entre los que se destaca el Reporte Coronel (Emisión del 25 de agosto de 2026) hicieron alusión a reuniones internas en el Departamento Nacional de Planeación DNP sobre las Bases del Plan Nacional de Desarrollo de la Patria Milagro. Coronel destacaba que Abelardo de la Espriella estaba emulando el tablero de Trump que se convirtió en la ruta de acción del mandatario estadounidense.
En el caso colombiano los contenidos de este tablero o ruta de acción ya se habían publicado en la segunda versión del Programa de gobierno del entonces candidato, antes de ser elegido. Cada uno de los 7 «Milagros» de la presentación encuentra una equivalencia exacta en metas numéricas, reformas legislativas y programas dentro de la propuesta de gobierno.
Sin embargo, en el DNP la reunión Sí causó un remezón, no por la novedad de unas propuestas de gobierno que ya habían sido analizadas desde los equipos técnicos de la entidad, sino por los retos que fueron planteados: ¿La entidad tiene capacidad técnica para convertir “milagros” en apuestas programáticas de gobierno?; ¿Cómo preservar el perfil técnico del DNP si la categoría de análisis es el milagro? ¿Cómo estructurar técnicamente las bases del Plan de Desarrollo con propuestas abiertamente inconstitucionales?
En Colombia el dominio de la técnica y la educación ha sido reivindicado por la derecha como parte de su repertorio y su bagaje, en contraposición a una supuesta izquierda ideológica, carente de tecnócratas y de capacidad técnica para encargarse del Estado. Varios seguidores del nuevo gobierno, esperaban que llegara el 7 de agosto para que los distintos cargos del estado fueran asumidos por la NUEVA tecnocracia. No obstante, lo que se ha visto es el desfile del nepotismo, de pastorcitos mentirosos, de religión, de desconocimiento y desprecio del estado y la Constitución del 91.
En torno al nombramiento del nuevo director del DNP se generó un episodio, muy al estilo de lo que ha venido sucediendo en varias entidades del estado desde la posesión del presidente Abelardo. Se desistió del tecnócrata Carlos Eduardo Sepúlveda, amigo del vicepresidente Restrepo, presuntamente por haber participado en el gobierno de Petro o por homofobia; y se eligió a Julián Buitrago Arango con experiencia en administración pública municipal, más conocido por ser parte de los influencers que apoyaron la campaña de Abelardo. Según la Silla Vacía, Buitrago eliminó su cuenta de X “Jhon Milton Jr.”; y de acuerdo con La Liga Contra el Silencio (citado por la Silla Vacía) hizo parte de la red digital que, “durante la campaña, atacaba a periodistas que publicaban investigaciones sobre De la Espriella”.
Esta anécdota plantea a su vez unas preguntas en relación al gobierno de ADLE ¿opta por la tecnocracia o el tecnofascismo? ¿opta por un modelo democrático o por el autoritarismo? ¿Qué le ocurre a la técnica cuando se vuelve instrumento de la fe? ¿Qué le ocurre al estado cuando los tecnócratas y expertos son reemplazados por los influencers en cargos directivos? ¿Qué milagro entraña el Plan de Desarrollo de la Patria Milagro? ¿Qué pasa con las propuestas inconstitucionales? ¿Qué pasa con el empleado o contratista que se debe encargar de convertir el milagro en técnica?
Reflexión sobre la técnica.
Ya Martin Heidegger en su famoso ensayo la «Pregunta por la técnica» (1953/1954), planteó que la técnica no es una simple herramienta neutral y que su esencia es un modo de revelar la verdad, de hacer que surja lo oculto; en las sociedades modernas es la encargada de que todo se vuelva recurso para ser explotado, incluido el ser humano, razón por la cual se confunde como un instrumento del capitalismo.
Contemporáneamente con la quinta revolución industrial y el despliegue del desarrollo de la inteligencia artificial, la técnica ocupa un lugar central. Por un lado, es el acumulado histórico que ha producido la mayor revolución en todos los tiempos. Por otro lado, es el mayor fundamento de poder real del tecnofascismo centrado en la vigilancia digital y el control algorítmico de la sociedad. El sistema democrático que ha respaldado ideológicamente la tradición de Occidente, ya no es útil para los megamillonarios, a quienes les resulta injustificable “que cada ciudadano representa un voto”.
Colombia hace parte de la ola de gobiernos de ultraderecha, que abrazan las tendencias neoconservadoras “provida sin derechos”. La detención de Cerimedo en Bolivia solo constata el plan que se ha venido denunciando: granjas de bots que generan estado de opinión, negocios entre los dueños de las granjas de bots y los mandatarios electos, el erario público como el mejor y mayor negocio para el tecnofascismo. La epifanía en la campaña presidencial y posesión de ADLE es su relación con el asesor e invitado de honor Javier Negre, socio de Cerimedo en el Portal Digital La Derecha Diario. Entonces, la «Pregunta por la técnica» sigue siendo válida: hacer que surja lo oculto.
Buitrago, el nuevo Director del DNP, tecnócrata o influencer, que se extiende en explicaciones sobre la importancia de la experiencia, más allá de tener o no una cuenta de x, ahora también está en un nuevo dilema: entre la tecnocracia y el milagro.
El Taller técnico del Milagro
El mencionado remezón fue suscitado en el DNP tras el desarrollo de un taller, que inicia planteando preguntas fundamentales de marco conceptual del nuevo gobierno con un sentido político-técnico: ¿Qué es milagro? y ¿Qué es Patria?. Todos coinciden en la connotación religiosa, el término «milagro» está relacionado habitualmente con algo que proviene de Dios, percibido como una «sorpresa» o un suceso «extraordinario». Sin embargo como el taller se estaba realizando en el máximo órgano de Planeación de Colombia y no en una congregación religiosa, necesariamente se debía dar tránsito a la técnica, tomando la invocación de la protección de Dios en el Preámbulo de la Constitución Política de 1991 para dar sustento a la «Patria Milagro» y legitimar el proyecto político.
Se propone estructurar un esquema con categorías del «milagro» para analizar cómo opera la «patria-milagro» en contraste con el análisis sectorial que venía siendo abordado por el equipo técnico del DNP. Se discute de manera colectiva la naturaleza de estas categorías y la distribución de las propuestas de gobierno en las mismas. Era el momento para dar la respuesta técnica con una propuesta formal pero el milagro no se reveló.
En el tablero del milagro se propone una planificación técnica y moral, sin embargo se hizo especial énfasis en la batalla cultural, por tanto se centró en el Milagro de la Vida, el Milagro del Amor y el Milagro de la Educación, donde se produjo una fuerte contradicción moral y ética de parte del equipo de colaboradores frente a la necesidad de introducir en el Plan de Desarrollo rutas de acción en contravía de los derechos alcanzados como sociedad colombiana.
Como ya se mencionó, la sorpresa no surge de la presentación de las propuestas del presidente; información básica que ya se encontraba consolidada en el programa de gobierno (sección de los «ABCs»), sino del choque surgido en el equipo de personal técnicamente cualificado, a partir de la invitación a conceptualizar de manera técnica unas categorías religiosas del milagro en donde se agrupan las propuestas. Algunas contradictorias con su categoría como el apoyo de Israel dentro del milagro de la vida, cuando su primer ministro, Benjamin Netanyahu tiene una órden de arresto de La Corte Penal Internacional (CPI) por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad; otras en contravía de la inclusión, como revivir la prohibición de adopción para parejas del mismo sexo; algunas otras con dilemas técnicos o legales, como vulnerar la separación de poderes y hacer propuestas inconstitucionales, como la fumigación aérea o la eliminación de la JEP. Se abordan temas específicos de discusión programática, como la esterilización y el sacrificio masivo de animales (esta última parte ahora omitida con respecto al programa de gobierno buscando una aproximación más empática).
Con el tablero y el ciclo del Milagro se plantean las preguntas ¿que se requiere para construir capacidad técnica alrededor del milagro? ¿el equipo técnico del DNP tendrá la capacidad de desarrollar las propuestas técnicas correspondientes? ¿Qué sucede si el plan se sale de la capacidad técnica de los actuales colaboradores del DNP? ¿Se dará cumplimiento a la ley orgánica del plan de desarrollo? ¿Podría ser tercerizado con la contratación de una consultoría? ¿Acaso el objetivo del taller era la persuasión del personal técnico para apoyar incondicionalmente al milagro?.
Cosificación del Equipo humano del DNP
El empalme anticorrupción y posteriormente el Libro de la Verdad, además de condenar sin soportes técnicos el gobierno saliente de Petro, divulgar hechos de corrupción que ya eran de público conocimiento y anunciar el desastre moral del país, se ha constituido en antesala de la desinstitucionalización del país, donde empleados y contratistas del estado también han resultado cuestionados y señalados. El hecho de haber tenido un contrato de prestación de servicios o haber tenido nombramiento en el periodo de gobierno de Petro, desconociendo incluso la independencia de los concursos de mérito, se ha convertido en un INRI en la hoja de vida del personal; también está siendo objeto de escrutinio los pronunciamientos en las redes sociales.
Las prórrogas de personal fueron descartadas a la espera de solicitar y revisar los contratos de quienes provienen del gobierno anterior, pues no es viable realizar una desvinculación masiva dado que el actual gobierno contó con copartidarios dentro de las entidades públicas. Se analiza el cambio de línea organizativa y técnica y persiste un ambiente de desconfianza hacia/desde el equipo técnico. La dinámica en el DNP, no es ajena, al panorama de las entidades de la rama ejecutiva del orden nacional: los colaboradores del gobierno saliente, son presuntamente culpables.
La batalla cultural también está presente en la estrategia de persuasión y señalamiento que se está ejerciendo dentro de las instituciones, sugiriendo incluso realizar investigaciones directas a funcionarios y contratistas sin presentar pruebas de presuntas faltas disciplinarias o fiscales, o de delitos contra la administración pública. Parte de la verdadera estrategia del taller técnico de las bases del nuevo Plan Nacional de Desarrollo (PND) de la Patria Milagro fue el cuestionamiento de la capacidad técnica y moral del personal vinculado.
El Estado Colombiano, con la generalización de la figura del contrato de prestación de servicios profesionales o de apoyo a la gestión, impide la acumulación de conocimiento y experiencia, generando escenarios propicios para la precarización, la desregulación laboral, el clientelismo y la puerta giratoria entre los operadores del sector privado y quienes ejercen su control desde el estado; si bien en la categoría del “Milagro del Servir” se prevé Reducir los ministerios de 19 a 13 y Reducir el tamaño del Estado «hasta una cuarta parte“, en la propuesta del presupuesto general de la nación presentada por el gobierno de Abelardo, versus la presentada por Petro, hay un aumento en los gastos de funcionamiento, así como en la planta de trabajadores de la rama ejecutiva pasando de 99.001 a 107.927 sin tener en cuenta a los contratistas. Surge la pregunta ¿quiénes serán bendecidos por el actual gobierno?.
El Estado como árbitro de todos los colombianos y garante de sus derechos tiene el riesgo de convertirse en un botín político de copartidarios o feligreses de Abelardo de la Espriella, contradiciendo sus fines esenciales. El discurso sobre la técnica del que se ha apoderado la derecha, cede a la Patria Milagro y a la Batalla Cultural.
La amenaza de la Consultoría
El cuestionamiento del personal y su capacidad técnica y moral, derivó en la posibilidad de contratar una Consultoría para la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo de la Patria Milagro, es decir que la misión y tarea principal de la entidad sería tercerizada en un actor privado. En paralelo el gobierno de Abelardo incrementa en 52,9 billones el proyecto de Presupuesto 2027 respecto al presentado por el gobierno Petro, teniendo como única fuente de financiación del terremoto el endeudamiento con tasas de colocación de TES COP al 12,5%.
Esta propuesta converge con la perspectiva del neoliberalismo donde se cuestiona la eficacia del estado, y el erario público se convierte en fuente de financiación de sectores privados amigos del gobierno de turno. Para volver el milagro un instrumento técnico, como se ha planteado con la educación pública, posiblemente los pastores serían los bendecidos para hacer dicho milagro. De igual manera, el endeudamiento en el actual sistema internacional hace parte de la estrategia de reproducción del mundo unipolar precedido por EEUU que se está resquebrajando.
Colombia se enorgullece de la fortaleza de su democracia, de su constitución y su institucionalidad. Sin embargo, en la Patria Milagro, los medios masivos de comunicación son áulicos y la ciudadanía y los poderes públicos espectadores inermes del desastre.
Conclusión
El análisis del taller preparatorio de las bases del Plan Nacional de Desarrollo de la «Patria Milagro» deja al descubierto una profunda fractura entre el discurso tecnocrático tradicionalmente abanderado por la derecha y la praxis política del actual gobierno. La sustitución de criterios técnicos y constitucionales por dogmas morales y categorías religiosas no sólo pone en tela de juicio la idoneidad del presidente y su equipo directivo, sino que desplaza al personal calificado en favor de dinámicas de influencia digital, clientelismo y persecución ideológica. Al intentar subordinar la técnica al «milagro» -y ante el riesgo latente de tercerizar la planeación estatal mediante consultorías privadas -el Estado colombiano se expone a perder su rol garantista y neutral, aumentar el gasto público y privilegiar intereses particulares. En última instancia, la «pregunta por la técnica» revela que, lejos de un avance programático o de una renovación tecnocrática, el modelo en curso instrumentaliza la institucionalidad para librar una batalla cultural que amenaza los consensos constitucionales de 1991 y la estabilidad democrática del país.