Agosto de 2024
Venezuela y su „elección“.
El conflicto venezolano no se puede explicar sin hacer un análisis profundo de su génises. Con el presente artículo KontraPortada pretende exponerle al lector algunos de los factores que juegan un papel determinante en la compleja situación política de Venezuela y los invita a complementar la información con la ayuda de nuestras cadenas aleadas.
Poco más de un mes ha transcurrido desde que se realizaron las elecciones en Venezuela. Gracias a la intervención del presidente de Colombia, Gustavo Petro, y después de los acercamientos con EEUU para llegar a un acuerdo que alivie las fuertes arremetidas del embargo que pesa sobre el régimen, Maduro había accedido a realizar nuevas elecciones en el vecino país.
La candidata más fuerte de la oposición, María Corina Machado, reconocida aliada de los Estados Unidos, fue inhabilitada por presunta corrupción y en su lugar apareció Edmundo González, exconsul de Venezuela ante Argentina y Argelia, que por desgracia se ha presentado más como un edecán de la excandidata Machado, que como una promesa de cambio y transición a la democracia.
Para la inconformidad de la oposición, el CNE declaró la victoria del oficialismo del líder chavista con más del 52% de los votos y desde entonces asistimos a una función cuyos protagonistas parecen no siempre jugar con cartas abiertas. Mientras tanto la confundida audiencia, se pierde desorientada en la platea de los medios de comunicación que no logran brindar claridad a la situación.
Inicialmente y ante las declaraciones de la oposición quienes aseguraban tener pruebas contundentes de su victoria y por consiguiente de un fraude electoral, fue reconocido el triunfo de Edmundo González por el gobierno de los EEUU, que días más tarde para sorpresa mundial daría un impresionante reversazo. Paralelamente el presidente Maduro acusaba a sus enemigos de un ataque sibernético a las elecciones liderado por Elon Musk, mientras tanto de un momento a otro dejó de funcionar la página web donde la oposición aseguraba tener las pruebas de ser los legítimos ganadores de las elecciones.
Al momento de la ratificación de los resultados electorales para el período constitucional 2024-2030, respaldados por minuciosos análisis periciales de la documentación electoral, el excandidato Edmundo González brilló por su ausencia, lo que según la ley representa un acto de desacato a la justicia, afirma Wilmer Armando Depablos.
Muy a pesar de las fuertes críticas de la extrema derecha latinoamericana, los presidentes de México, Brasil y Colombia se unieron en una misión diplomática que se mantiene hasta la fecha y que es aplaudida por analistas politicos como Scheemel Thahir Silva y Danna Bustamante. Está última, aboga por el respeto a la autoregulación y asegura que la función de las naciones a nivel mundial debe ser de acompañamiento silencioso, ya que cada país tiene sus instituciones y deben gozar de completa autonomía.
De la misma opinión, es el analista político y sociólogo colombiano, Jaime Arzayuz, quien reside en el hermano país desde hace ya una década y ha hecho un seguimiento al sistema electoral venezolano, al manejo de la política interna, tanto por el oficialismo con el PSUV y el Gran Polo Patriótico, como a las diferentes tendencias de la oposición, las cuales no están todas alineadas a María Corina Machado.
Vale la pena anotar, que el nivel de modernización del aparato electoral y logístico en Venezuela es muy alto. Al votar, el ciudadano venezolano digitaliza de forma inmediata el voto en un dispositivo electrónico, acto seguido lo imprime, realiza la verificación para luego introducirlo en la urna, dejando así no sólo prueba de su voto electrónico en el sistema, sino también un soporte físico que luego se podrá corroborar por los jurados electorales y los órganos competentes. De igual manera, durante este proceso electoral se realizaron 16 auditorias al sistema electoral antes, durante y después de las elecciones.
Asímismo resulta importante resaltar que en Venezuela solo hay primera vuelta y no existe la figura de encuesta a boca de urna, como erróneamente informaron algunos medios en Colombia. El CNE, que en el país bolivariano representa el cuarto poder, es la única autoridad habilitada para ofrecer el primer anuncio oficial real que despúes de pasado el 80% del escrutinio posee la capacidad y la competencia de hacer público un resultado que ya es irreversible, añade Arzayuz.
La oposición Venezonala en cabeza de María Corina Machado ha recibido algunos cuestionamientos. La excandidata fue acusada de pedir una intervención internacional, lo que según la constitución de ese país se considera traición a la patria. Además presentó un programa de gobierno estrictamente neoliberal que de ninguna manera tenía en cuenta los sectores de izquierda y que no solo planeaba privatizar la educación con un sistema de bonos, sino que pretendía vender PDVESA la joya más preciada de nuestro hermano país. Dudosa también su presunta participación en la planeación de actividades terroristas que anunciaran las autodefensas de la Sierrra Nevada para inferir en la política del vecino país. Parte de la prensa catalogó estas acusaciones como un montaje del presidente Maduro.
Adicionalmente, se han presentado más de 520 intentos de desestabilización a la soberanía venezolana. Según Arzayuz, no existe una convención internacional que regule la aceptación o no de las políticas internas de los países, mientras sí se presenta un pacto de no ingerencia.
Evidentemente asistimos a una disputa geopolítica de los EEUU y sus aliados que sienten en peligro sus intereses a través de los denominados BRICS, asociación de países a la que Venezuela aspira incorporarse y cuyos miembros inaugúrales, Brasil, Rusía, India y China de igual manera defienden sus propios intereses.
Por otra parte, constatamos que las elecciones en Venezuela no terminan con la proclamación de los resultados. El proceso continúa con lo que se denomina la realidad de calle, cuando se miden fuerzas a través de las manifestaciones. En está ocasión se vivieron fuertes manifestaciones tanto de los grupos partidarios del gobierno, como los de la oposición, lo que se refleja de forma semejanzante en el resultado de las urnas.
Existe un sector chavista antiimperialista que cataloga el segundo gobierno del presidente Maduro como un gobierno neoliberal, acusándolo de bonarizar el salario, aplicar sanciones al salario mínimo, al agua y a la construcción de calles, entre otras, pero que sin embargo, exime a los carros de último modelo de estas medidas. Muchos de ellos son gente de la clases populares que votaron por Chávez y ahora han salido a protestar pidiendo que se publiquen las actas, como lo explicó Danna Bustamante.
Igualmente, existe también un voto de opinión fruto del trabajo en las calles y la organización popular a través de los jefes de calle (en Venezuela hay un modelo de producción y distribución de alimentos que se articula en las etapas electorales) y que no ven a la derecha como una salida a sus problemas. Asímismo, observamos protestas de la oposición tanto violentas como pacíficas y de gran impacto mediático.
El historiador Alvaro Mejía, quien deja sentado que no comulga con todas las políticas del presidente Maduro, constata que la ultraderecha pretende ganar siempre a través de sus narrativas. Las fuerzas de derecha a nivel mundial, declaran ilegal la elección de Maduro primero con Guaidó y ahora con González y de forma análoga como lo hiciera en su momento Trump, en Colombia desconocerán los resultados de los comicios en el 2026 en caso de que los resultados no les sean favorables a sus pretensiones de poder. Es decir, estamos frente a un carisellazo de esta corriente política que vende una idea fácil de socializar gracias a sus maquinarias propagandistas lideradas por un sector de los medios de comunicación y las redes sociales en manos de los países pertenecientes a la OTAN quienes de manera inmediata y al unísono desconocen los resultados de las elecciones en Venezuela, agrega Mejía.
Sin lugar a dudas, seguiremos asistiendo a la función del gran teatro mundial que en este capítulo representa la lucha por el oro negro, principal fuente de producción energética y demás materias primas que una vez más resulta ser bendición y maldición para los países Latinoamericanos.
Por: Mónica López