la trama digital que recorre la nueva derecha latinoamericana
KontraPortada.
23 de agosto de 2023.
La detención en Bolivia del consultor político argentino Fernando Cerimedo podría terminar revelando una historia mucho mayor que el proceso penal que hoy enfrenta. Su nombre llevaba años apareciendo alrededor de campañas de las nuevas derechas latinoamericanas, desde Chile y Brasil hasta Argentina, Honduras y Bolivia. Pero los recientes allanamientos realizados por la Fiscalía boliviana, donde las autoridades aseguran haber encontrado equipos correspondientes a una denominada “granja de bots”, abren una pregunta que hasta ahora había permanecido principalmente en el terreno de las investigaciones periodísticas: ¿qué dimensión han alcanzado las estructuras digitales utilizadas para intervenir en la conversación política latinoamericana?
Cerimedo fue detenido después del ataque armado contra Nadia Beller, su expareja, ocurrido el 17 de agosto de 2026 en Santa Cruz de la Sierra. Beller recibió tres disparos y sobrevivió. Cerimedo fue posteriormente arretado cuando se disponía a viajar a Buenos Aires. La Fiscalía boliviana lo imputó por tentativa de feminicidio y un juez ordenó 180 días de prisión preventiva. El consultor niega haber ordenado el ataque y su responsabilidad deberá ser determinada judicialmente. Reuters informó tanto de su detención como de su condición de asesor del presidente boliviano Rodrigo Paz y de sus vínculos anteriores con el entorno político y personal de Javier Milei.
La acusación adquiere otra dimensión por las declaraciones de Beller. Ella sostiene que el ataque estuvo relacionado con información que poseía sobre presuntas operaciones económicas y políticas de Cerimedo en Bolivia. Son acusaciones que todavía deben probarse. Pero la investigación llevó a las autoridades a realizar varios allanamientos en inmuebles vinculados al consultor.En esas diligencias, según informó la Fiscalía, fueron encontrados dinero en efectivo, teléfonos, documentos y dispositivos electrónicos. El fiscal departamental de La Paz, Carlos Torres, habló además del hallazgo de una “mini granja de bots”. Hasta ahora las autoridades no han establecido públicamente cuántas cuentas manejaba esa infraestructura, durante cuánto tiempo funcionó ni qué campañas pudieron beneficiarse de ella.
Cuando una multitud puede ser fabricada
Una granja digital funciona, en términos sencillos, como una estructura capaz de administrar numerosas identidades en internet. Puede combinar teléfonos, tarjetas SIM, computadoras, programas automatizados y operadores humanos para producir publicaciones, compartir contenidos, responder mensajes o impulsar etiquetas de manera coordinada. Su poder político consiste en fabricar la apariencia de una conversación espontánea.
Si cientos de cuentas comienzan simultáneamente a repetir que un candidato está creciendo, que existe indignación contra determinado gobierno o que una acusación se está convirtiendo en escándalo nacional, un ciudadano puede interpretar esa acumulación como expresión auténtica de la opinión pública. Además, una interacción artificialmente elevada puede favorecer que determinados contenidos sean detectados por los algoritmos como relevantes y terminen llegando a usuarios reales.
Una granja de bots no decide automáticamente una elección. Tampoco toda campaña digital coordinada constituye fraude. Pero cuando se utilizan identidades falsas, automatización encubierta o desinformación para simular apoyo social, se altera el espacio informativo dentro del cual los ciudadanos forman sus opiniones. Y es precisamente la trayectoria de Cerimedo la que convierte el hallazgo boliviano en un asunto político regional.
De Chile y Bolsonaro al ascenso de Milei
Cerimedo ya aparecía en Chile durante el proceso constituyente. CIPER documentó su participación en el ecosistema digital del Rechazo y sus relaciones con organizaciones que hicieron campaña contra las propuestas constitucionales. El propio Cerimedo habló públicamente de su trabajo de estrategia digital. Esto no significa que pueda atribuírsele la victoria del Rechazo de 2022, que tuvo causas políticas y sociales mucho más amplias, pero su intervención en ese espacio está documentada.
Su nombre apareció después con mayor fuerza en Brasil. Tras la derrota de Jair Bolsonaro frente a Lula da Silva en 2022, Cerimedo difundió una presentación denominada Brazil Was Stolen, con la que cuestionó la legitimidad del sistema electoral brasileño. Una investigación de la Policía Federal, obtenida posteriormente por periodistas, lo ubicó dentro del núcleo de una presunta “milicia digital” que habría difundido y amplificado contenidos destinados a desacreditar los resultados electorales y mantener movilizada a una parte del bolsonarismo. Cerimedo ha rechazado esas acusaciones.
En Argentina su proximidad con el fenómeno de Javier Milei volvió a situarlo dentro de la transformación digital de las campañas de derecha. Una investigación transnacional de Chequeado reconstruyó sus empresas, sus actividades de marketing político y su participación en el ecosistema digital mileísta. El propio Cerimedo llegó a hablar públicamente de decenas de miles de cuentas que manejaba o articulaba en Twitter.
Posteriormente apareció en Honduras como asesor de Nasry Asfura, candidato que recibió el respaldo explícito de Donald Trump. Y finalmente en Bolivia, vinculado al gobierno de Rodrigo Paz. No estamos, por tanto, ante un consultor que trabajó únicamente en una campaña nacional. Su actividad ha atravesado fronteras.
De Cerimedo a la maquinaria tecnológica de Trump.
La conexión estadounidense añade otra pieza. En marzo de 2025, La Derecha Diario, medio fundado por Cerimedo, anunció que el argentino había sido designado representante para América Latina de Campaign Nucleus y EyesOver, empresas tecnológicas asociadas a Brad Parscale, quien dirigió la operación digital de Donald Trump en 2016 y posteriormente fue jefe de su campaña para 2020.
Campaign Nucleus ofrece herramientas para integrar datos, comunicación y organización de campañas. EyesOver trabaja sobre análisis de conversaciones y tendencias de opinión. La relación Cerimedo-Parscale representa, por tanto, un vínculo empresarial y tecnológico, no simplemente una coincidencia ideológica.
Esto tampoco demuestra que Donald Trump dirija las operaciones digitales de Cerimedo en América Latina. Pero sí permite observar cómo tecnologías, conocimientos, consultores y modelos de campaña desarrollados dentro del ecosistema político estadounidense circulan posteriormente por la región.
El caso de Honduras ofrece un antecedente especialmente relevante: Parscale aportó asesoría e infraestructura tecnológica mientras Cerimedo participaba en la estrategia sobre el terreno. La existencia de esa cooperación permite preguntarse en qué otros procesos latinoamericanos pudieron emplearse herramientas similares.
Colombia: conexiones comprobadas y un eslabón todavía ausente.
La elección colombiana de 2026 obliga a plantear la misma pregunta, aunque las pruebas disponibles exigen prudencia. La estrategia digital documentada de Abelardo de la Espriella estuvo encabezada por Carlos Suárez y su firma Estrategia & Poder, junto con el consultor chileno Christian Abarzúa, identificado públicamente como estratega digital de la campaña. Blu Radio documentó su responsabilidad en la creación de contenidos, construcción de ecosistemas digitales y desarrollo de productos relacionados con inteligencia artificial.
Hasta ahora no existe una prueba pública que demuestre que Cerimedo, Campaign Nucleus o EyesOver trabajaron directamente para De la Espriella.
Existe, sin embargo, una conexión política y mediática que merece investigación. Javier Negre, socio de Cerimedo en La Derecha Diario, viajó a Colombia, participó en actos relacionados con De la Espriella y respaldó públicamente su candidatura. El País ha documentado tanto esa presencia como la expansión latinoamericana del ecosistema mediático encabezado por Negre.
Tenemos entonces dos circuitos que se aproximan, pero cuyo puente operativo todavía no está demostrado. De un lado, Suárez–Abarzúa–Estrategia & Poder, responsables de la maquinaria digital colombiana. Del otro, Parscale–Campaign Nucleus/EyesOver–Cerimedo–Negre, dentro de un ecosistema transnacional de nuevas derechas.Determinar si ambos circuitos llegaron a conectarse tecnológicamente durante la campaña colombiana requiere encontrar contratos, licencias, subcontrataciones, administradores de cuentas o registros de publicidad digital.
Una disputa continental por la percepción.
México aparece ya dentro de esta disputa digital. La propia presidenta Claudia Sheinbaum denunció públicamente en agosto de 2026 que Fernando Cerimedo y el ecosistema de La Derecha Diario participan en una estructura que difunde contenidos sobre México y que, según su gobierno, utiliza noticias falsas, cuentas compradas, robots y herramientas de inteligencia artificial para fabricar tendencias y crear una percepción artificial de opinión pública.
Sheinbaum mostró además publicaciones de Javier Negre junto a Cerimedo en las que celebraban los triunfos electorales de la derecha en Bolivia, Ecuador, Argentina, Honduras y Chile y reivindicaban el papel desempeñado por La Derecha Diario. La mandataria mexicana situó estas prácticas dentro de un problema mayor de injerencia política exterior y recordó que México debe establecer mecanismos para identificar cuándo una operación financiada o dirigida desde el extranjero intenta intervenir en sus procesos.
Una elección puede realizar correctamente el conteo de los votos y, al mismo tiempo, desarrollarse dentro de un espacio público afectado por desinformación, identidades falsas, amplificación artificial, microsegmentación y operaciones digitales cuyo origen y financiación el elector desconoce.
La manipulación de una elección no comienza necesariamente el día de la votación. Puede comenzar meses antes, cuando se intenta determinar qué debe temer una sociedad, contra quién debe indignarse y qué candidato debe aparecer como respuesta a ese miedo.
Por eso los equipos incautados en Bolivia adquieren una importancia que rebasa el proceso penal contra Cerimedo. Los peritajes podrían determinar qué cuentas administraban, desde cuándo operaban, qué contenidos difundieron, quién financiaba su funcionamiento y si existen rastros de operaciones realizadas en otros países.
Si aparecen conexiones con campañas electorales extranjeras, el caso dejaría de ser exclusivamente boliviano. La cuestión que queda abierta para América Latina es hasta qué punto sus democracias están preparadas para una forma de intervención política que ya no necesita ocupar un palacio presidencial ni controlar una emisora de radio. Puede instalarse silenciosamente en miles de teléfonos y hablar simultáneamente con la voz de ciudadanos que quizá nunca existieron.
La investigación boliviana tiene ahora la posibilidad de establecer si estamos ante la infraestructura particular de un consultor político o frente a una pieza de una maquinaria digital mucho más extensa. Esa diferencia no puede resolverse mediante sospechas: está, literalmente, dentro de los dispositivos que la Fiscalía acaba de incautar.